Desde hace muchos años la vista y el oído son los sentidos dominantes en la estrategia de marketing, pero poco a poco se han ido integrando los demás sentidos para poder proporcionar una experiencia única, diferente e incluso personalizada.

Actualmente el tacto y el olfato se han convertido en piezas clave para conectar con el consumidor, ¿a quien no le gusta un buen aroma o un tacto suave?

En los últimos años, el marketing olfativo ha experimentado un desarrollo muy significativo, sobre todo, en tiendas, hoteles, supermercados y lugares donde buscan la satisfacción del cliente, y que la experiencia olfativa quede en el recuerdo asociado a dicho lugar. Pero ¿que ocurre durante el periodo en el que vivimos? Sin duda, en tiempos de coronavirus, los olores han pasado a tener una mayor importancia.

Los consumidores están recurriendo cada vez más a fragancias para mejorar su estado de ánimo durante esta situación y también como vía para crear una sensación de normalidad.

Todos añoramos en confinamiento determinados olores como el del pan recién hecho de las panaderías, el aroma fresco del campo o el olor a nuestras playas valencianas.
Es por ello, por lo que ahora apreciamos más que nunca estos aromas, ya que nos transmiten una sensación de tranquilidad y normalidad que necesitamos en estos momentos.

Poder trasladar tus aromas favoritos a tu hogar o a tu día a día, creando así un ambiente agradable, permite afrontar con un mejor estado de ánimo la situación que vivimos.